martes, 19 de agosto de 2014

EL ROSARIO DE HOY CON SAN JUAN EUDES


Santo Rosario.
Por la señal... 
Monición inicial: 
Se celebra hoy a San Juan Eudes, sacerdote y fundador, que durante muchos años se dedicó a la predicación en las parroquias. Fomentó de una manera especial la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Vivió en el siglo XVII.
Con él, pedimos: Oh, Inmaculado Corazón de María, que por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de tu Hijo, recibiste espiritualmente la misma espada que le traspaso Su Corazón, e pedimos nos enseñes a alcanzar esa misma comunión de amor.
Señor mío Jesucristo... 

MISTERIOS DOLOROSOS
1. La Oración de Jesús en el Huerto
“Ha sido por amor nuestro que Jesús renunció a su  propia voluntad para realizar nuestra salvación por la sola voluntad del Padre, especialmente cuando le dijo en el Huerto de  los Olivos: Padre, no se haga mi voluntad sino la tuya.  Oh Dios de mi corazón, si por amor a mí sacrificaste una voluntad santa y deificada ¿cómo no he de renunciar yo, por amor a ti, a mi propia voluntad, depravada y corrompida por el pecado? De todo corazón renuncio a ella para siempre y te suplico con humildad, mi adorable Redentor, que la aplastes totalmente en mí como a serpiente venenosa y establezcas en mí el reino de la tuya.”
2. La flagelación de Jesús atado a la columna.
“Tú, Salvador mío, sólo tienes designios de paz, de caridad y de  bondad hacia los hombres. Ellos, en cambio, sólo tienen pensamientos de malevolencia y de crueldad contra ti. Tú les  preparas infinidad de gracias y dones acá en la tierra, y tronos y  coronas gloriosos para el cielo; ellos te preparan cuerdas, látigos, espinas, clavos, lanzas, cruces, salivazos, oprobios, blasfemias y toda clase de ignominias, ultrajes y crueldades. Tú les ofreces el festín delicioso de tu carne y de tu sangre y ellos te dan a beber  hiel y vinagre. Tú les das tu cuerpo santísimo y ellos lo hieren a  golpes, lo desgarran con látigos, lo perforan con sus clavos y espinas, lo cubren de llagas de la cabeza a los pies y le hacen padecer los más atroces tormentos. Finalmente, Señor mío, tú los  amas más que a tu sangre y a tu vida, y las sacrificas por ellos, y ellos te arrancan el alma del cuerpo a fuerza de tormentos.”
3. La coronación de espinas
“No te engañes, pues, imaginando que hay sólo rosas y delicias en los caminos de Dios. Encontrarás en ellos variadas espinas y trabajos. Pero si amas al Señor con fidelidad, su amor cambiará la hiel en miel y la amargura en dulzura. Harás mejor, en cambio, si, mientras estés en esta vida, colocas tu paraíso en las cruces y tribulaciones. Porque en ellas glorificas más a Dios y le demuestras tu amor y en ellas Jesús, tu esposo y tu cabeza, colocó su alegría y su paraíso, hasta llamar al día de su pasión el día de la alegría de su corazón.”
4. Nuestro Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario
“Hacemos profesión de librar una guerra a muerte contra el pecado; de vivir, como Jesucristo, en espíritu de continua oración, de tomar con él su cruz y su muerte en nuestros cuerpos y espíritus y de continuar el ejercicio de su humildad, confianza en Dios, obediencia y sumisión, de su celo por la gloria, de su Padre y por la salvación de las almas y demás virtudes suyas. “
5. La crucifixión y muerte del Señor

“Recuerda a menudo que el mundo ha sido y será siempre contrario a Jesús; que siempre le ha perseguido y crucificado y que así lo hará hasta el fin de los siglos. Los sentimientos e inclinaciones, las leyes y máximas y el espíritu del mundo son de taI manera opuestos a los de Jesucristo que no pueden subsistir juntos. Porque mientras los de Jesús sólo tienden a la gloria de su Padre y a nuestra santificación, los del mundo sólo tienden al pecado y a la perdición.”