viernes, 19 de diciembre de 2014

O RADIX

OH RAÍZ DEL TRONCO DE JOSÉ

Ya estás, ¡oh Hijo de Jesé!, en marcha hacia la ciudad de tus antepasados, El Arca del Señor se ha alzado y se dirige con su Señor dentro, al lugar de su descanso. "¡Cuán bellos son tus pasos, oh Hija del Rey, en el esplendor de tu calzado", cuando caminas llevando la salvación a las ciudades de Judá! Los ángeles te dan escolta; tu fiel esposo te envuelve con toda su ternura, el cielo se complace en ti y la tierra se estremece de júbilo a los pies de su Creador y de su augusta Reina".
Sigue, pues, oh Madre de Dios y de los hombres, Propiciatorio omnipotente donde se contiene el divino Maná que protege al hombre de la muerte. Nuestros corazones marchan en tu compañía; juramos como tu real ancestro 'no entrar en casa, no subir a nuestro lecho, no cerrar nuestros párpados, ni entregar al reposo nuestra cabeza hasta que hayamos encontrado una morada para tu Señor en nuestros corazones, una tienda para el Dios de Jacob'. Ven, pues, oh tallo de Jesé, oculto en el seno purísimo del Arca Sagrada, hasta que llegue el momento de revelarte a los pueblos como un estandarte victorioso. Entonces los reyes vencidos enmudecerán en tu presencia, y las naciones se dirigirán a ti con sus ruegos. Date prisa, oh Mesías, ven a vencer a todos tus enemigos, ven a librarnos”.

Dom Próspero Guéranger, El Año Litúrgico

Oh Renuevo del tronco de Jesé, 
que te alzas como un signo para los pueblos, 
ante quien los reyes enmudecen 
y cuyo auxilio imploran las naciones, 
¡ven a librarnos, no tardes más!

V/. Derramad, cielos, desde lo alto vuestro rocío y las nubes lluevan al Justo.
R/. Que se abra la tierra y brote el Salvador. 
ORACIÓN. Dios nuestro, que te has dignado revelar al mundo el esplendor de tu gloria por medio del parto de la santísima Virgen María, concédenos venerar con fe íntegra y celebrar con sincero rendimiento el gran misterio de la encarnación de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén