jueves, 16 de junio de 2016

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (DÍA 16)



PENSAMIENTO DE SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE
¡Oh Corazón divino! A ti me adhiero y en ti me pierdo. Sólo de ti quiero vivir, por ti y para ti". 

MEDITACIÓN:
Después de ponerte en presencia de Dios y disponerte para la meditación confundiéndote, dando gracias, pidiendo perdón y las gracias necesarias para sacar el mayor fruto posible; considera: 
1. Jesús ha dicho: "Creed en Dios, creed también en mí." Creer es un acto personal, en cuanto que creemos en una persona. Los cristianos creemos en Jesucristo: no es una ideología, no es un concepto, él es el Hijo de Dios hecho hombre por nosotros que murió y resucitó y ahora vive -VIVE- glorioso en el cielo. ¿Mi relación con Jesús es así: una relación personal? ¿Mi oración es un verdadero diálogo con él o es un simple monólogo dirigido hacia el vacío, hacia una idea...? ¿Esa relación me lleva a adherirme al Corazón de Jesús, a tener sus mismos gustos, sus mismos sentimientos, sus mismos intereses, su misma voluntad?
2. Jesús ha dicho: "El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna." La propia vida con todas sus implicaciones es lo que más valoramos y esto lo manifiesta nuestro instinto de autodefensa y conservación... Nadie en un estado normal desea perder su vida... pero Jesús no enseña que es necesario perder la propia vida para ganar la vida eterna. Salvo en el martirio, que pide la entrega de la propia vida, Jesús nos pide una renuncia o pérdida de la propiedad y dominio de nuestra vida para entregársela a él y que él sea quien la viva en nosotros. Éste es el camino para encontrar la vida eterna. ¿En qué medida he renunciado a mi propia vida, a mis propios planes, a mis propios gustos, a mi propia voluntad por entregársela a Jesús? En concreto: ¿Me siento feliz por ello o al contrario amargado? Ojalá nuestra oración sea: "Sólo de ti quiero vivir Jesús, por ti y para ti."
Da gracias al Señor por este momento de meditación y antes de terminar haz algún propósito concreto, realista y firme para vivir lo meditado.