martes, 20 de septiembre de 2016

NOVENA AL PADRE PÍO. DÍA SÉPTIMO




ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS
Por la señal…
Acto de contrición. Señor mío Jesucristo…
Súplica al Padre Pío del Papa Juan Pablo II
Humilde y amado padre Pío, enséñanos también a nosotros, te pedimos, la humildad del corazón para formar parte de los pequeños del Evangelio, a quienes el Padre les ha prometido revelar los misterios de su Reino.
Ayúdanos a rezar sin cansarnos nunca, seguros de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.
Danos una mirada de fe capaz de capaz de reconocer con prontitud en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.
Apóyanos en la hora del combate y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.
Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y nuestra.
Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria bienaventurada, donde esperamos llegar también nosotros para contemplar para siempre la Gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se le la meditación para cada día. Terminada la lectura y después de unos breves instantes se concluye.

DÍA 7. VIRTUD DE LA OBEDIENCIA
Enseña la Iglesia con respeto a la virtud de la obediencia: “La obediencia de la fe consiste en fiarse plenamente de Dios y acoger su Verdad, en cuanto garantizada por Él, que es la Verdad misma.”
A cerca de los frutos de la obediencia, decía el Padre Pío: Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, "fiat secundum verbum tuum", por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella. Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida. Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos siempre sí al Señor.”
“Correspondamos también nosotros, que hemos sido regenerados en el santo bautismo, a la gracia de nuestra vocación a imitación de la Inmaculada, Madre nuestra. Apliquémonos incesantemente al estudio de Dios para conocerlo, servirlo y amarlo cada vez mejor.

PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión del glorioso Padre Pio.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
OH DIOS,  que a San Pío de Pietrelcina, sacerdote capuchino, le has concedido el insigne privilegio  de participar, de modo admirable, de la pasión de tu Hijo: concédeme, por su intercesión, la gracia de que ardientemente deseo; y otórgame, sobre todo,  que yo me conforme a la muerte de Jesús  para alcanzar después  la gloria de la resurrección. Amén.
Y se dice tres veces.
San Pío de Pietrelcina,
R/. Ruega por nosotros.