miércoles, 7 de diciembre de 2016

NOVENA A LA INMACULADA 2016 (DÍA 8)



Por la señal…
CONSAGRACIÓN compuesta por S. Maximiliano Kolbe
"Oh Inmaculada, reina del cielo y de la tierra,  refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima,  a quien Dios confió la economía de la misericordia. Yo, pecador indigno, me postro ante ti, suplicando que aceptes todo mi ser  como cosa y posesión tuya. A ti, Oh Madre, ofrezco  todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo,  toda la vida, muerte y eternidad.  Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser,  sin ninguna reserva,  para cumplir lo que de ti ha sido dicho:  "Ella te aplastará la cabeza", y también:  "Tú has derrotado todas las herejías en el mundo". Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria  en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo,  aumentar en cuanto sea posible el bienaventurado  Reino del Sagrado Corazón de Jesús.Donde tú entras oh Inmaculada, obtienes la gracia  de la conversión y la santificación, ya que toda gracia  que fluye del Corazón de Jesús para nosotros, nos llega a través de tus manos. Ayúdame a alabarte, Oh Virgen Santa y dame fuerza contra tus enemigos.
Y se dice tres veces:
Oh María sin pecado concebida, R/. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

8
. Del Evangelio según san Lucas                       1, 46-48
Engrandece mi alma al Señor  y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada.

De los escritos de San Maximiliano Kolbe: "Que cada caída, aunque sea gravísima y repetida, nos sirva siempre y solamente como escalón hacia una perfección más alta. Por esto sólo, en efecto, la Inmaculada permite una caída, para curarnos del orgullo, de la soberbia, y para empujarnos a la humildad y hacernos de tal manera más dócil a las gracias divinas."

Oración para finalizar todos los días de San Maximiliano Kolbe
Dime quién eres, Oh Inmaculada, Reina del cielo y de la tierra,  quiero ardientemente conocerte,  conocerte cada vez más profundamente  y sin algún límite,  para amarte con un ardor igualmente sin límites.  Deseo que tú seas conocida por otras almas,  a fin de que también por ellas,  cada vez más numerosas,  tú seas amada.
Pida cada uno la gracia que desea alcanzar en esta novena:
(Breve silencio)
1.    Por tu Inmaculada Concepción, María, concédenos la pureza del alma, la limpieza de corazón y la castidad del cuerpo.
Avemaría y Gloria
2.    Por tu Inmaculada Concepción, María, danos el detestar el pecado y la fortaleza para apartarnos de la ocasión de ofender a Dios.
Avemaría y Gloria
3.    Por tu Inmaculada Concepción, María, concédenos amar y desear la virtud, resplandor de la belleza divina.
Avemaría y Gloria

AVE MARÍA PURÍSIMA, 
R/. Sin pecado concebida.