domingo, 19 de febrero de 2017

LAS CONDICIONES DEL SEMBRADOR. San Bernardino de Siena



Comentario al Evangelio

DOMINGO DE SEXAGÉSIMA
Forma Extraordinaria del Rito Romano
EL SEMBRADOR.  La Voz que yo había oído del cielo, de nuevo me hablo y me dijo: Ve, toma el librito abierto de manos del ángel… Toma y cómelo, y amargara tu vientre, más en tu boca será dulce como la miel… Me dijeron: es preciso que de nuevo profetices a los pueblos y a las naciones (Apoc. 10,8-11). En este trozo de San Juan están contenidos cuatro misterios sobre las condiciones que ha de poseer el sembrador:
1.-LA PALABRA DE DIOS INSPIRADA. Por eso se dice en el texto que se la oye y se la recibe. Dos inspiraciones requiere la palabra de Dios: la primera, para ser escrita o revelada, ya que gracias a ella nos hablaron y escribieron los santos en la Sagrada Escritura (1 Petr. 1,11-ss); y la segunda, para iluminar nuestras inteligencias, porque la ciencia adquirida hiere mortalmente si no es defendida por un corazón humilde. Sin esta inteligencia, dada por Dios y recibida por la humildad, no entenderemos la palabra inspirada.
2.-LA PALABRA RECIBIDA COMO DE DIOS. San Juan recibe el libro de manos de un ángel, lo cual enseña:
1.- A no confiar en nosotros mismos.
2.- Sino en Cristo
3.- Y, por consiguiente, a dirigir a Él nuestras oraciones, pidiendo que nos ilustre, y
4.- A considerarnos como indignos de la palabra.
Predicador, cuanto menos confíes en ti, más gracias te dará Dios. Llamad y se os abrirá (Mt.7,7), porque la palabra de Dios está de tal manera condicionada a la oración, que no parece sino que Dios estuviese encarcelado y solo por la oración pudiésemos acercarnos a visitarle.
3.-LA PALABRA DE DIOS SABOREADA. Toma y come el libro, esto es, medita ávidamente, pues la verdad no meditada es alimento no digerido. Pongamos un ejemplo. El predicador que no sabe compadecer a los malos por los castigos a que se hacen acreedores, sino que, exclusivamente, se llena de ira contra ellos, no ha meditado bien la palabra divina.
4.-LA PALABRA DE DIOS COMUNICADA. Es preciso que de nuevo profetices a los pueblos, se le dice a San Juan, porque la palabra de Dios se nos comunica para que seamos sus voceros y para que renovemos la vida evangélica y cristiana. También a los apóstoles se les dijo en cierta ocasión: Conducid mar adentro y arrojad las redes (Lc. 5,4); al mar hondo de la vida, de la caridad cristiana y de los interiores santos (art. 1).
 San Bernardino de Siena
Transcripto por Dña. Ana María Galvez