26 AL 27 DE JUNIO, PEREGRINACIÓN A FÁTIMA...

AVISOS DEL CULTO

MARTES 23 de mayo. Conmemoración del Padre Pío. Rosario a las 17:45 y Santa Misa a las 18:00.

JUEVES 25 de mayo.LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. Santa Misa a las 8:15. *** Rosario a las 21:30 y Hora Santa a las 22:00.

*** El Sábado 27 de mayo no habrá culto alguno en esta Iglesia.

Domingo, 28 de mayo. Santa Misa cantada a las 10:00

*** ULTIMAS PLAZAS: PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA. 16, 17 y 18 de junio. 148 euros

*** MISA EN ALBACETE. Domingo, 4 de junio. A las 17:30 horas, en la Parroquia Purísima Concepción.

***MISA TRIMESTRAL EN LUGO. Sábado 10 de junio. Santa misa a las 18:30 horas, en la capilla del Carmen, sita en la calle del Carmen, en Lugo, justo a la salida de la puerta homónima de la muralla de la ciudad.

Para cualquier cuestión relacionada con la celebración de la Santa Misa por el modo extraordinario en Lugo, así como para recibir avisos, si lo desea, puede ponerse en contacto con nosotros mediante la siguiente dirección de correo electrónico: misatridentinalugo@hotmail.com

sábado, 15 de abril de 2017

ACOGER A MARÍA. Benedicto XVI



El "sí" de María es, por consiguiente, la puerta por la que Dios pudo entrar en el mundo, hacerse hombre. Así María está real y profundamente involucrada en el misterio de la Encarnación, de nuestra salvación. Y la Encarnación, el hacerse hombre del Hijo, desde el inicio estaba orientada al don de sí mismo, a entregarse con mucho amor en la cruz a fin de convertirse en pan para la vida del mundo. De este modo sacrificio, sacerdocio y Encarnación van unidos, y María se encuentra en el centro de este misterio.



Pasemos ahora a la cruz. Jesús, antes de morir, ve a su Madre al pie de la cruz y ve al hijo amado; y este hijo amado ciertamente es una persona, un individuo muy importante; pero es más: es un ejemplo, una prefiguración de todos los discípulos amados, de todas las personas llamadas por el Señor a ser "discípulo amado". (…)



Jesús dice a María: "Madre, ahí tienes a tu hijo" (Jn 19, 26). Es una especie de testamento: encomienda a su Madre al cuidado del hijo, del discípulo. Pero también dice al discípulo: "Ahí tienes a tu madre" (Jn 19, 27). El Evangelio nos dice que desde ese momento san Juan, el hijo predilecto, acogió a la madre María "en su casa". Así dice la traducción italiana, pero el texto griego es mucho más profundo, mucho más rico. Podríamos traducir: acogió a María en lo íntimo de su vida, de su ser, «eis tà ìdia», en la profundidad de su ser.



Acoger a María significa introducirla en el dinamismo de toda la propia existencia —no es algo exterior— y en todo lo que constituye el horizonte del propio apostolado.