domingo, 23 de julio de 2017

LA HIPOCRESIA. Santo Tomas de Villanueva



Comentario al Evangelio

VII DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
Forma Extraordinaria del Rito Romano

El falso profeta quien aparenta ser lo que no es. Guardaos de los falsos profetas, como lo son el libertino que alaba la castidad y el orgulloso que ensalza la humildad, de quienes dice el Apóstol: Con apariencia de piedad, están en realidad lejos de ella (2 Tim. 3,5). Falso profeta es todo el que pretende aparentar lo que no es. Maldito el hombre que multiplica los bienes que no son suyos (Hab. 2,6, Vulgata). Y ¿Quién no los robó? “Gran virtud es no pertenecer a ninguna clases de estos ladrones. Roba el bien ajeno, ese avaro que despoja al pobre; lo roba también ese sabio que se gloría de su ciencia, porque la gloria solo se debe a Dios, según las palabras del Apóstol: Al Rey inmortal, invisible, único Dios, el honor y la gloria por los siglos de los siglos (1 Tim. 1,17); roba el bien ajeno el hipócrita que quiere parecer santo. Y ¿Quién es el siervo lo bastante fiel para que sea irreprochable en este punto, quien el dispensador tan leal que no se atribuye jamás los bienes de Dios, quien el obrero bastante desinteresado que trabaja la viña del Señor sin buscar más que el amor de Dios y la salvación de las almas? Y, sin embargo, todos los que roban los bienes ajenos habrán un día de abandonar sus honores, sus dignidades, sus cargos, sus casas, sus criados, sus amigos y trajes preciosos. Serán obligados a dejarlo todo, porque a su muerte nada se llevaran consigo, ni les seguirá su gloria (Ps. 48,14). Solo les seguirán sus obras (Apoc. 14,13)
No es lo mismo ocultar que fingir. “Pero, ¡oh Dios mío! ¿Dónde hallar al hombre sin disimulo que no se esfuerce en esconder sus faltas? ¿Quién es el que desea se reconocido por completo, quien es el que hoy no engaña nunca, que no quiere aparentar lo que no es, que no encubre sus defectos, que no teme mostrarse al juicio de los hombres como es conocido por su propia conciencia? Todos los hombres son engañosos (ps. 115,11). Hemos heredado de Adán ese triste defecto y cubrimos con hojas la desnudez de nuestras obras. En todas partes ficción y disimulo, en todas partes algún velo mentiroso”
Sin embargo, una cosa es esconder la malicia, y otra fingir y mostrar una virtud de que se carece: este tal comente la más grande injuria a la justicia y verdad divina. Cicerón (cf. De officiis, l.1) dice que la peor justicia es querer pasar por bueno, siendo malo. Bastante es ya ser perverso ¡pero atribuirse además la gloria de los justos! Una bondad fingida es una doble iniquidad. Sepulcros blanqueados. Por tanto, guardaos de los falsos profetas, que se vistes con pieles de oveja.
San Bernardo (cf. Grados de humildad,  e.8, 48) dice que la humildad es tan honrosa, que hasta el orgulloso la busca y se esfuerza en aparentarla para no envilecerse a los ojos del prójimo.
Santo Tomas de Villanueva
Por gentileza de Dña. Ana María Galvez